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AUGUSTO ROA BASTOS.
Uno de los grandes maestros de la narrativa contemporánea, ganador del Premio Cervantes 1989 y el escritor paraguayo de más renombre internacional.
Poeta, narrador, periodista, ensayista, guionista cinematográfico y dramaturgo.
Nació en Asunción en 1917, si bien vivió gran parte de su vida en el pueblo de Iturbe, sitio cuyo recuerdo aparece recurrentemente a lo largo de su obra. Roa Bastos vivió también en el exterior (Argentina y Francia) durante mas de cuarenta años.
Miembro del grupo que inició la renovación poética en el Paraguay en la década de los 40 – con Josefina Plá, Hérib Campos Cervera y otros creadores reunidos en el denominado cenáculo “Vy’a raity” – luego de largos años de ausencia forzosa regresó al país a radicarse definitivamente hacia 1996.
Su copiosa producción ha sido traducida a varias lenguas y distinguida con prestigiosos premios internacionales, más allá del ya aludido “Nóbel de las letras españolas” denominación que también recibe el Premio Cervantes.
Entre sus libros de poemas están “El ruiseñor de las auroras y otros poemas” (1942) y “El naranjal ardiente” (1960). Cuando el temprano fallecimiento de su compañero, y en gran medida mentor, Hérib Campos Cervera, Roa Bastos declara, en 1953, su decisión de clausurar su etapa poética cuando escribe: “Aquí dejo mi adiós en estos versos/finales que te escribo,/ para callar después, para cerrar la puerta/que me enseñaste a abrir/sobre el resplandeciente jardín de la poesía./ Mi mano de poeta/quede clavada aquí, sobre tu cruz,/ por siempre”. Y unos años después agrega el mismo autor: “Dejé de escribir versos porque forzosamente la poesía, como género, es una ocupación más estética que la novelística… Es despreciar un poco la literatura creyendo que solo sirve para usos suntuarios. Desde luego es un adorno, el resplandor del espíritu engarzado en las letras; pero es también una herramienta para trabajar por el destino del hombre, por el mejoramiento de la sociedad, por la abolición de los males falsamente necesarios que obstruyen el camino de la libertad, aún de los males que brotan de una sociedad defectuosamente organizada y corrompida por la idea del privilegio”.
Su producción narrativa –que se genera casi exclusivamente en el exilio- gira en torno a la realidad problemática de su país. Ya en 1942, una novela suya, “Fulgencio Miranda”, hasta ahora inédita, se hizo acreedora de una mención especial en un concurso literario patrocinado por el Ateneo Paraguayo. Su primer libro en el género reúne un conjunto de diecisiete relatos bajo título de “El trueno entre las hojas”, (1953). Seguirán luego otras antologías cuentísticas tales como “El baldío” (1966), “Madera quemada” (1967), “Moriencia” (1969), “Cuerpo presente” (1971), “Antología personal” (1980), y “Contar un cuento y otros relatos” (1984), por citar los títulos más representativos.
En 1960 salió a la luz su primera novela, “Hijo de hombre”, ganadora, un año antes, del Concurso Internacional de Novelas propiciado por la editorial Losada de Buenos Aires, Argentina. Acerca de esta obra fundacional escriben Juan Manuel Marcos y César Alonso de la Heras: “… su calidad literaria, universalmente consagrada se encuentra por encima de modas expresivas; y, por otra parte, no debemos olvidar que ellas constituyen, aunque desde una perspectiva personalísma y algo amarga, una de las interpretaciones más serias y profundas que se hayan ensayado acerca de la historia y la psicología del hombre paraguayo”.
En 1974 apareció “Yo el Supremo”. Los mismos autores citados antes, Marcos y Alonso expresan acerca de esta verdadera obra maestra: “Yo el Supremo está inspirada en un personaje importantísimo en la historia paraguaya: el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, principal dirigente de la Revolución de la Independencia, de 1811, que fue elegido Dictador Perpetuo de la República y como tal gobernó el país hasta su muerte, 1840.
Es la novela que ha valido a su autor tres importantes y codiciados galardones: el Premio de Letras del Memorial de América Latina (Brasil, 1988), el Premio Cervantes (España, 1989) y la Condecoración de la Orden Nacional del Mérito. (Paraguay, 1990).
En sus últimos años ha publicado cuatro nuevas obras narrativas: “Vigilia del Almirante”, “El Fiscal”, “Contravida” y “Madama sui”, novela esta última que valió el Premio Nacional de Letras de 1996, conferido por el parlamento paraguayo. Escribe Emilio Pérez Chaves: “Roa Bastos sabe que el autentico lenguaje del artista es el viviente, el lenguaje en el que se ama y se muere, el lenguaje de la pasión y de la verdad y que los únicos lenguajes que han dejado de ser caóticos son los idiomas muertos”.
 

AGUSTIN PIO BARRIOS
Compositor y ejecutante de guitarra. Nació en San Juan Bautista, Misiones, el 5 de mayo de 1885. Fue el mas grande compositor de música para guitarra culta en la historia del Paraguay. En opinión de los estudiosos, el mas importante y representativo creador en América y un finísimo y por demás virtuoso ejecutante de este instrumento. Desde 1910 y hasta su muerte recorrió el mundo con su guitarra como estandarte.
Era de carácter excéntrico y ciclotímico. A partir de 1910 y hasta sus últimos días grabo varios discos. En tal sentido fue el primer concertista de guitarra en el mundo en realizar grabaciones.
De entre sus aproximadamente cien obras sobresalen por su insuperable calidad “las abejas”, “Danza paraguaya”, “La catedral”, “Estudio de Concierto”, “Mazurca Apasionada”, “Valses 3 y 4”, “Madrigal”, Villancico de Navidad”, “ Un sueño en la Floresta”.
Los mas importantes interpretes alrededor del mundo incluyen en sus repertorios obras de Barrios, considerado en algunos países europeos como el “Paganini de la guitarra”
A propósito en opinión de John Williams “como interprete, Barrios tenia una técnica impresionante y un estilo natural y emotivo, completamente opuesto a la afectación sofisticada propia de tantas interpretaciones europeas. La magia especial de Barrios reside en que esa musicalidad romántica se expresa a través de una técnica guitarrística mucho más imaginativa y avanzada que cualquiera que se conociera con anterioridad.

 

ANDRÉS CAMPOS CERVERA
Pintor, grabador y ceramista. Nació en Asunción el 3 de mayo de 1888. Alumno de Héctor Da Ponte, marchó a Europa por sus propios medios. A partir de 1910 estudió artes plásticas en Madrid, Roma, Florencia y Paris, ciudad ésta última donde permaneció por seis años, dedicado a la pintura y el grabado.
En 1919 regresó al Paraguay y realizó la primera exposición individual de sus obras. Enseguida viajó otra vez a España y durante cuatro años estudió cerámica en Valencia, sin descuidar las otras ramas de su interés.
Con elogio de la crítica, participó de importantes exposiciones individuales y colectivas como la de “Los Independientes”, en Paris, en1913 y 1919; la “Exposición Internacional de Grabado”, en 1912 y el “Salón de Otoño”, en 1931, ambas en Madrid; “Exposición conjunta con Josefina Plá”, en 1931, también en Madrid; “Primer Salón de Artistas Paraguayos”, en 1933y “Exposición conjunta con Jaime Bestard”, en 1934, en Buenos Aires.
Como ceramista firmaba sus trabajos con el seudónimo de Julián de la Herrería, con el cuál es ampliamente conocido. Inició una escuela ceramística paraguaya y la enriqueció con su extraordinario talento, el mismo que lo llevó a ser elogiado por la crítica de importantes centros artísticos europeos y latinoamericanos. Sus obras integran los acervos del Museo de las Bellas Artes, en Asunción y los de los Museos de Arte Moderno de Madrid, de la IBM Corporation de los Estados Unidos de Norteamérica, Nacional de la Cerámica de Valencia, España, y el Museo Privado que con sus obras creó su viuda, la polifacética intelectual Josefina Plá; este último centro figura en el registro de los patrimonios culturales de la UNESCO.
Sus primeras exposiciones lo señalan inmediatamente a la atención de la crítica mundial, que reconoce la trascendencia y el alto significado de la nueva aportación.
Con este gesto aislado, intuido por la alada inspiración del artista paraguayo, el Paraguay, sin tradición plástica alguna, se adelanta de golpe en la exaltación de lo autóctono de los movimientos modernistas que conmueven el ambiente artístico latinoamericano…” Y Ticio Escobar, la más alta cumbre en la crítica de las artes visuales en el Paraguay completa: “… en la obra de Campos Cervera el americanismo no significó más que un momento; los resultados mejores, el lenguaje seguro recién se alcanzan en la serie de motivos criollo populares que una intensa comprensión del humor paraguayo y expresa un agudo retrato de su cotidianidad que va mucho más allá del pintoresquismo del asunto. Sus figuras esquemáticas y simples recogen representaciones de los mates mestizos, recuerdos de la cerámica popular (de sus figurillas de animales y personajes) y motivos ornamentales de los pará coloniales de una imagen directa y clara que sortea con naturalidad el riesgo del folklorismo”.
Joven aún y cuando estaba en pleno auge creativo, mientras trabajaba en su taller en Valencia, murió Julián de la Herraría en aquella ciudad española, el 11 de julio de 1937.

 

CARLOS FEDERICO REYES.
Guitarrista, compositor musical, poeta y artista plástico. Nacido en Asunción en 1909.
Se inició en la música como aprendiz de la Banda de la Músicos de la Policía de la capital, a partir de 1930, donde estudió requinto , corno y clarinete., bajo la dirección de Nicolino Pellegrini y Gerardo Fernández Moreno.
Recibió lecciones de guitarra de Dionisio R. Basualdo.
Durante la Guerra del Chaco –conflicto que entre 1932 y 1935 enfrentó a Paraguay y Bolivia- formó parte de la banda de sub-oficiales de reserva, con la que actuó en el frente de batalla para alentar a los combates.
Al finalizar aquella contienda, se incorporó al “Trío Guaireño” con el cual participó de giras por países latinoamericanos. De aquel tiempo data el apodo con el cual es conocido, “Mitai Churi”, el cual fue dado por sus compañeros luego de la brillante e improvisada actuación en carácter de cómico, al habérsele agotado el conjunto de su repertorio.
En 1945 se estableció en Chile, donde desarrolló actividades como músico, incluyendo la ejecución del arpa paraguaya. Realizó presentaciones como solista y con los conjuntos de su creación “Chipapé” y “Alma guaraní”.
En 1954 se radicó en California EE.UU., donde fundo en Oakland, su “Academy Mangoré Guitar Studio”, desempeñándose al mismo tiempo como profesor de Sherman Clay School of Music hasta 1982.
Es autor de numerosas piezas instrumentales y canciones como “Arpa purory mi”, “Gratitud”, “Mi serenata de amor”, “Espejo del amor”, “Pinza poty”, “Joelito”, “Club Fernando de la Mora”, “ Rosarito mi”, “La Mujer paraguaya”, “Himno a la Juventud”, entre otras.
Como pintor, su formación fué autodidacta. De sus años en California datan sus primeros paisajes de Asunción. A su regreso al Paraguay, en 1985, edita su biografía (1era. Parte) titulada “Mis memorias y mi mundo de Mitai Churi”.
En 1991 inauguró su primera muestra de pintura en la sal Nuevo espacio de Asunción y siguiò exponiendo en otras, galerías de arte. Su obra integra el acervo del Centro de Artes Visuales de la capital paraguaya.

 

CARLOS VILLAGRA MARSAL
(Asunción, 1932).
Poeta, narrador, ensayista y periodista. Aunque abogado de profesión, desde muy joven se dedicó también a la creación literaria. Integrante de la llamada promoción del 50, miembro de la Academia Universitaria del Paraguay, durante muchos años director de la Tertulia Literaria Hispanoamericana de Asunción. Profesor de literatura guaraní en la Universidad Católica y en la Universidad Nacional de su ciudad natal. Co-fundador (con José María Gómez Sanjurjo y Jorge Gómez Rodas) y director de Alcándara Editora (1982-1988) --que en sus breves seis años de vida dio a luz sesenta volúmenes de poesía paraguaya-- y director, además, de la Editorial Araverá (1985-1987).Ha escrito varios libros y numerosos ensayos y comentarios críticos aparecidos en diversos semanarios culturales y publicaciones literarias nacionales y extranjeras. Es autor de libros de poesía: Antología mínima (1975) , Guarania del desvelado [1954-1979] (1979), poemario este último que incluye su épico Canto a Simón Bolívar (1954), premiado ese año en los juegos florales organizados por la Sociedad Bolivariana del Paraguay en homenaje a Bolívar. En prosa, es autor de Mancuello y la perdiz (1965), novela corta ganadora del Primer Premio (en narrativa) otorgado en 1966 por el diario La Tribuna. Una de sus obras más reciente es Papeles de última altura.

 

CAYO SILA GODOY
Músico y concertista de guitarra. Nació en Villarrica el 4 de diciembre de 1919. Estudió música primero con su tío Marciano Echauri y a partir de los 16 años, armonía, con Juan Carlos Moreno González. Obtuvo una beca del gobierno paraguayo para perfeccionarse en Buenos Aires, donde tomó clases con la guitarrista Consuelo Mallo López.
Está considerado como uno de los más destacados intérprete de la guitarra en el Paraguay, continuador y principal recopilador de la obra Agustín Pío Barrios. (Mangoré).
En 1953, por encargo del Gobierno Nacional emprendió una gira artístico –cultural, siguiendo la ruta de Mangoré. Ofreció conciertos, dictó conferencias y recopiló copiosa información y documentación sobre el gran compositor paraguayo.
Entre 1959 y 1962 participó de los cursos de perfeccionamiento con Andrés Segovia –considerado uno de los máximos instrumentistas de la guitarra culta en el mundo en el presente Siglo– en Santiago de Compostela, España.
En 1963, invitado por el presidente John F. Kennedy., realizó una gira de conciertos por los Estados Unidos de Norteamérica.
En 1977, patrocinado por el programa “Amigos de las Américas”, capítulo Paraguay-Kansas, ofreciendo cursos de perfeccionamiento, conferencias y actuaciones en sus principales ciudades como Wichita, Topeka y Lawrence.
En 1980 viajó en giras de conciertos al Japón y en 1983 a Australia, a más de recorrer por entonces los principales países de América y Europa.
En 1994 fue nombrado asesor musical del Vice Ministerio de Cultura del Paraguay y miembro del Consejo Asesor Nacional de Cultura.
El estilo de Godoy como creador se caracterizó siempre por la presencia de elementos de la música popular con un tratamiento armónico contemporáneo, incluyendo sus última composiciones claras tendencias hacia la atonalidad.
Entre sus discos figuran: “Sila Godoy en concierto”, grabado en Nueva Cork, Estados Unidos de Norteamérica., en 1982; “Sila Godoy”, grabado en Australia, en 1983; “Aranjuez” y “Madrigal”, dos volúmenes en casetes, de recopilación de sus anteriores grabaciones, en 1994. “La música de Agustín Barrios Mangoré y José Asunción Flores”, disco compacto con recopilación de su grabaciones, en 1994.
Como investigador a publicado, en coautoría con Luís Szarán el libro “Mangoré. Vida y obra de Agustín Barrios”, en 1994, y tiene en preparación “Los documentos de Barrios” y “Barrios visto por sus contemporáneos”.
Entre sus creaciones para guitarra se encuentran “Habanera”, “Moto perpetuo”, “Éxtasis”, “Cuatro piezas para guitarra clásica”, “Fiesta campesina”, “Oración a Tania”, “Canción intima”, “Capricho”. Son notables sus arreglos de obras de José Asunción Flores y su transcripción para guitarra , destacando las versiones modernas y personalísimas de “Ne renda pe aju” y “Gallito Cantor”.

 

CÉSAR ALONSO DE LAS HERAS, S.C.J.
(Zamora [España], 1913).
Poeta, ensayista, dramaturgo, educador y docente. Explica el Padre Alonso que nació por casualidad en Tristán Suárez (Provincia de Buenos Aires, Argentina) pero que antes de los tres años regresó a España, donde creció, se educó y vivió hasta 1940, año en que inició su larga residencia y activa participación en la cultura del Paraguay desde su más de medio siglo de docencia en el Colegio San José. Recuerda que llegó a Asunción el 10 de febrero (1940), un día de mucha tormenta que --según su propia interpretación simbólica de aquel primer encuentro con nuestra tierra-- lo inundó de Paraguay. Director del Círculo Literario (1945-1946) primero y de la famosa Academia Universitaria (1946-1960) después --cuyo lema era llegar a la conquista del Paraguay por la cultura.Entre los miembros de la Academia figuraban, José María Gómez Sanjurjo, José-Luis Appleyard, Ramiro Domínguez, Eliseo Da Rosa, Ricardo Mazó, Carlos Villagra Marsal, Rubén Bareiro Saguier, Rodrigo Díaz-Pérez, Pelayo García, Lorenzo Livieres y Rubén Talavera--, el Padre Alonso de las Heras es también autor de varios poemarios, entre ellos: Qué cercano tu recuerdo (1970), Silencio (1973), Rosario y Vía Crucis (1979), Antologías (1984) y Ave, oh Crux (en prensa, 1994), para dar sólo algunos títulos representativos. Su producción dramática incluye tres piezas teatrales: Loa de San Cipriano Obispo (estrenada en 1941), San Blas, Misterio Dramático (1944) y Jalones de Gloria (1944), especie de historia-en-escena preparada para conmemorar los cuarenta años del Colegio San José. Tiene además conferencias sobre temas literarios y una copiosa obra inédita que incluye poesía y ensayos diversos. De sus muchas distinciones y merecidos galardones nos limitaremos a mencionar cuatro, dos del exterior y dos del Paraguay: la condecoración Cruz de Isabel la Católica (España, 1955), Les Palmes Académiques (Francia, c.1980), la Orden Nacional del Mérito en el grado de Comendador (Paraguay, 1994) y un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Asunción (Paraguay, 1994). En la contratapa de uno de los poemarios del Padre Alonso se lee un resumen breve pero muy apropiado de la significación humana y espiritual de su presencia en el quehacer cultural paraguayo. Dice así: La vida completa de ALONSO DE LAS HERAS en el Paraguay es una entrega encendida: sacerdote, mentor, amigo. (Ver contratapa de su Antologías, Alcándara Editora, 1984).

 

ELOY FARIÑA NUÑEZ
Poeta, narrador, ensayista, dramaturgo y periodista nacido en Humaita en 1885. Prolífico escritor y uno de los poetas modernistas más renombrados del Paraguay, Fariña Núñez conoció a Leopoldo Lugones en Buenos Aires, donde residió durante algunos años a principios de siglo, en pleno auge del modernismo. Como Alejandro Guanes, Cecilio Báez y Manuel Gondra, entre otros, Fariña Núñez integró la promoción de escritores de 1900 cuyos miembros son los verdaderos fundadores de la cultura paraguaya moderna. Y al igual que los demás integrantes de su grupo, también escribió cuando todavía estaba muy vivo el recuerdo de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). En su obra, y en particular en su famoso Canto secular (1911), uno de los poemas más largos de la literatura paraguaya, trató de afirmar los valores espirituales de una nación que renacía de la catástrofe, exaltando en sus versos los más elevados ideales y condenando los errores y horrores de las luchas inhumanas. Sus obras incluyen: un poemario, Cármenes (1922); un libro de cuentos, Las vértebras de Pan (1914); una recopilación de mitos, Conceptos estéticos. Mitos guaraníes (1926); varias obras de teatro y numerosos ensayos inéditos. En 1982 la Editorial Alcándara publicó un volumen dedicado a su obra poética, titulado simplemente Obra poética.

 

ELVIO ROMERO
Poeta y periodista nacido en la ciudad de Yegros en 1926. Fecundo versificador del sentir de su pueblo y uno de los representante más prolíficos del vanguardismo social --en la línea de su compatriota Hérib Campos Cervera y de Pablo Neruda, otro gran hermano latinoamericano--, Elvio Romero es el poeta paraguayo más conocido de las últimas décadas a nivel internacional. En 1947 tuvo que abandonar su país por razones políticas y se exilió en Buenos Aires donde ha escrito y publicado la mayor parte de su creación poética. Autor de más de una docena de poemarios traducidos a más de una decena de lenguas, Elvio Romero ha recibido el elogio de dos grandes poetas de América, ambos ganadores del Premio NOBEL. Pocas veces --ha escrito de su poesía Gabriela Mistral-- he sentido la tierra como acostada sobre un libro, y Miguel Angel Asturias, comentando su obra, ha expresado: Poesía invadida llamo yo a esta poesía, poesía invadida por la vida, por el juego y el fuego de la vida. Entre sus numerosos poemarios figuran: Días rotundos (1948), Despiertan las fogatas (1953), Los innombrables (1959), Esta guitarra dura (1961), Destierro y atardecer (1962), Libro de la migración (1966), Los valles imaginarios (1984), Poesías completas (2 vols., 1990) y El poeta y sus encrucijadas (1991), uno de sus últimos libros y el que le ganó en su país el primer Premio Nacional de Literatura 1991, distinción con él inaugurada y creada por iniciativa del parlamento paraguayo con el nombre de Premios Nacionales de Literatura y Ciencia.

 

 
EMILIANO R. FERNÁNDEZ.
Poeta popular, declarado Gloria Nacional. Nacido en 1894 en la compañía Yvysunú, de Guarambaré.
Es autor de más de 2.000 poemas.
A partir de los años ´20, con su espíritu bohemio y errante, comenzó a recorrer todos los rincones del Paraguay, escribiendo sus primeros versos que recitaba o cantaba acompañándose con su guitarra: “Primavera (I y II), “Trigueñita” y “Pyhare amagupe”, publicados en “Okara poty kue mi”, revista de canciones y versos populares editada por largos años por la familia Trujillo. Posteriormente escribió dos de sus más populares composiciones de tono épico: “Che la reina”, o “Ahama che china” y “”Rojas Silva rekavo”.
Durante la Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia (1932-1935) formó parte como soldado del regimiento de infantería “13 Tuyuti”, escribiendo sus mejores versos durante las pausas de las batallas. Herido en el frente fue trasladado a Asunción. Como combatiente en la batalla de Nanawa, llegó a la cumbre del valor y el sacrificio. Durante el conflicto internacional, sus versos llegaron a los confines de la Patria, insuflando entusiasmo y convicción de victoria.
En la actualidad, al escucharse cualquiera de sus canciones, una inevitable emoción patriótica embarga los sentimientos de sus conciudadanos.
. Con sus versos escritos en “jopará” (mezcla del guaraní y el castellano) supo auscultar como nadie el alma profunda de su pueblo.
Una de las curiosidades en su inmensa producción con los versos dedicados a las mujeres que alguna vez tuvieron relación con su vida y que no fueron pocas: su esposa, María Belén Lugo, Leandra Paredes, Zulmita León, Mercedes Rojas Catalina Vallejos, Dominga Jara, Eloísa Osorio, Otilia Riquelme, Marciana de la Vega, ente otras. Su último poema fue dedicado a quien fuera su enfermera, Facunda Velázquez, poco antes de su fallecimiento.
Se dedicó durante algunos años al periodismo, trabajando en el “Semanario Guaraní” con Facundo Recalde. En vida publicó un pequeño libro titulado “Ka’aguy jary’i” que contiene algunos e sus poemas emblemáticos.
En 1950 la Asociación de Escritores Guaraníes lo declaró “Gloria Nacional”.
Su extensa obra poética y musical incluye, entre otras, a más de las ya citadas, las canciones populares “Asunción de Paraguay”, “Las siete cabrillas”, “Adiós che paraje kue”, “La última letra”, “Siete notas musicales”, “Guavirá Poty”, “ Oda pasional”, “Tupasy del campo”, “Despierta mi Angelina”, “Che pochyma nendive”, “¿Porqué?”, “De lejos vengo”, “Tujami”, “Jagua rekove”, “ Mboriahu memby”, “Reten pe pyhare”, “13 Tuyuti”, “Soldado Guaraní”, “Primero de Marzo”, “Ñesuhame”, “Nde keguype”, “Nde juru mbyte”, “Farra chui che kepe guare”.

 

GABRIEL CASACCIA.
Abogado, periodista y literario. Nació en Asunción el 20 de abril de 1907.
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Capital.
Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de su ciudad natal, se inició en el periodismo –escribiendo en “El Liberal” y en “El Diario” y en varias revistas asuncenas- para luego volcarse enteramente a la narrativa.
Durante los primeros diecisiete años de producción literaria firmó sus libros con su prime nombre y su dos apellidos: Benigno Casaccia Bibolini.
Posteriormente adoptó Gabriel Casaccia, que será el definitivo, y con el cuál fue conocido por sus principales novelas y colecciones de cuentos.
Desarrolló, en su juventud, una breve actualización política para luego trasladarse a la Argentina, viviendo primero en Posadas, provincia de Misiones y luego, definitivamente, en Buenos Aires.
Está considerado por la critica, unánimemente como el fundador de la narrativa paraguaya. Augusto Roa Bastos expresa que “Gabriel Casaccia es el iniciador de la narrativa paraguaya contemporánea.
Se ha dicho que es el mejor representante de la literatura existencialista en nuestro país… La literatura posterior a Casaccia se ha inspirado en su obra transformándose en “fenómeno problematizador” por excelencia.
Este tipo anti literatura que hace Casaccia se presenta como el medio menos retórico y más efectivo para desnudar la realidad…”
Hugo Rodríguez-Alcalá, en su “Historia de la Literatura Paraguaya” (1971) escribe acerca de Casaccia y de “La babosa”: “es un artista de sensibilidad exquisita, obseso por el recuerdo de su niñez y adolescencia.
“Algo importante habrá que recordar para que no se sigan repitiendo inexactitudes, derivadas de una visón negativa o incompleta: Casaccia no procede a la demolición espiritual o creativa de Areguá (y mucho menos del Paraguay) desde sus narraciones, sino que se limita a instalar grupos sociales, personas y hechos asediados por una problemática (una o varias) que tiene indudables raíces universales.
La pena, la maldad, la maledicencia, el ejercicio del “mbareté”*, no reflejan exclusividades nacionales o lugareñas, pues son propicias de gentes que viven situaciones particulares en cualquier sitio de este mudo”. *Prepotencia en guaranì
El total de su producción literaria consta –a lo largo de cincuenta años- diez títulos que incluyen siete novelas, dos colecciones de cuentos y una obra de teatro. Ordenadas cronológicamente sus novelas son: “Hombres, mujeres y fantoches” (1930), “Mario Pareda” (1939), “La babosa” (1952), “La llaga” (1963), “Los exiliados” (1966), “Los herederos” (1975), “Los huertas” (1981), publicada póstumamente. Las colecciones de cuentos son “El guajhu” (1938) y “El pozo” (1947). La obra de teatro “El bandolero” fue publicada en 1932.

 

GUIDO RODRIGUEZ ALCALA
Poeta, narrador, ensayista, periodista y crítico literario nacido en Asunción en 1946. Prolífico escritor y asiduo colaborador en diversos periódicos locales y extranjeros, Guido Rodríguez Alcalá ha publicado obras en casi todos los géneros. Su producción literaria incluye, entre otros, los poemarios Apacible fuego (1966), Ciudad sonámbula (1967), Viento oscuro (1969), Labor cotidiana (1979) y Leviatán etcétera (1980).
En narrativa es autor de Caballero (novela, 1986), Caballero rey (novela, 1988), Cuentos decentes (1987), Curuzú cadete (cuentos, 1990; Premio Radio Curupayty), El rector (novela, 1991), obra galardonada con el Premio El Lector (en narrativa) de ese año, y Cuentos (1993). También ha escrito varios ensayos, entre ellos: Literatura del Paraguay (1980) e Ideología autoritaria (1987), para mencionar sólo dos títulos representativos.

 

GUSTAVO B. LATERZA RIVAROLA
Paraguayo. Abogado, periodista, historiador y docente universitario. Miembro de la Academia Paraguaya de la Historia y de la Academia Paraguaya de la Lengua Española. Tiene publicados varios libros y artículos en revistas especializadas. Escribe en el diario “ABC Color” de Asunción; ejerce la docencia en la Universidad Católica “Ntra. de la Asunción”.

 

HUGO PISTILLI.
Pintor y escultor. Nació en Asunción el 18 de septiembre de 1940.
Realizo sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Capital, de su ciudad natal. Estudio en la Escuela de Bellas Artes, institución por entonces dependiente de la Universidad Nacional de Asunción y en la cual en la actualidad se desempeña como profesor de Escultura.
Ha realizado, en su país, desde 1970, veintiséis exposiciones individuales; ha participado -siempre en el Paraguay- en setenta y dos exposiciones colectivas (desde 1967) y en treinta y tres exposiciones en el exterior (desde 1972). Asimismo, fue invitado a eventos internacionales en Jerusalén (Israel) en el marco del Primer Coloquio-Taller Creativo; en Argentina en la Primera Trienal de Escultura Internacional en Madera y Primer Concurso Americano de Escultura en Madera, años 1991 y 1993, respectivamente; XX Edición del Concurso de Escultura en Hielo, en Québec(Canadá) (1992) y III Concurso Internacional de Escultura en Madera en Toluca (México) (1992); en la ciudad de Panamá (Panamá) en el marco de encuentro “América Unida por el Arte” (1993); en el Instituto de Cultura Hispánica en Brasilia (Brasil) (1994); en Culiacán (México), en el “Encuentro Internacional de Escultura” (1995); y en Leandro N. Alem (Argentina), en el “Encuentro Internacional de Escultura en Madera” (1997).
Entre sus obras públicas trabajadas en hierro figuran: “Salvador del Mundo” en la Iglesia Salvador del Mundo, de Asunción; “Mural”, en el edificio Porvenir, de Asunción, “Cristo”, en la capilla Stella Maris, de Asunción; “Mural”, en Seguro Chaco, de Asunción;”Cristo meditando”, en la casa de retiros Emaús, de la ciudad de Luque (Paraguay); “Homenaje a Hernandarias”, en la ciudad de Hernandarias (Paraguay); “Sagrario Iglesia María Auxiliadora”, de Asunción; “Monumento al Progreso. Hombre-Maquina-Tierra”, en la ciudad de Vallemí (Paraguay); “América Unida por el Arte” en la ciudad de Panamá (Panamá); “Homenaje a la Paz”, en el Colegio Internacional de Asunción; “Homenaje a Arturo Alsina”, en Asunción; “Renacer”, en Culiacán (México).
Es creador de obras escultóricas que se constituyen en galardones que otorgan diversas entidades tales como “El Gallo de Oro” (del diario Última Hora), “El Lector” (de la editorial El Lector), “Magister” (Galería de Arte), “Agustín Barrios” (del Centro Cultural Paraguayo Americano). “Panambi” (de la Cinemateca Paraguaya), “Dante Alighieri” (de la Academia Literaria del colegio con el mismo nombre), “Gala Latinoamericana de Ballet” (encuentro internacional cumplido anualmente en Asunción), “Amigos del Arte” (de la institución cultural del mismo nombre), entre otras.
Entre las muchas distinciones que ha recibido a lo largo de su extraordinaria carrera artística figuran el Primer Premio, Medalla de Oropel XII Salón Primavera del Ateneo Paraguayo. (1986); el Premio Mejor Escultura, del Bosque de los Artistas, de Asunción (1988): la selección, por parte de las Naciones Unidas, de su obra “ Humanos Derechos”, para ilustrar un timbre postal conmemorativo del 40 aniversario de la institución internacional (1990); el Premio Curupayty como Escultor del Año (1990); el Premio Mención a la Escultura en Madera, conferido en Resistencia (Argentina) (1991), el Participación Seminario Nacional de Derechos Humanos, Brasilia (Brasil), otorgado por la Casa de la Cultura de América Latina de la Universidad de Brasilia (1991); el Premio del Congreso Nacional para realizar anualmente la estatuilla del Premio Nacional de Literatura y Ciencias (1992); la condecoración de la Orden Nacional al Mérito en el grado de Comendador, conferida por el gobierno de su país (1995).
Su obra, en su país y en el exterior, ha merecido laudatorios conceptos por parte de críticos de arte e intelectuales. De entre ellos se pueden citar: “… piezas surgidas de la creatividad de Hugo Pistilli, quien, en la medida que pasa el tiempo, se está convirtiendo en un auténtico poeta que tiene como pluma el metal y con él escribe verdaderos poemas tridimensionales”…” (José Luís Appleyard, 1985); “Calidez y ternura emergen de estos hierros de Pistilli, hierros humanizados por la visión de este escultor, quien empeñado de redimir al hierro de su dureza, logra volverlo fluido en el espacio como la tinta sobre el papel” (J.A. Rauskin, diario La Tribuna, 1977); “Nunca creí que electrodos comunes pueden ser material de escultura. Lo vieron mis ojos en la Sala de Exposición de la Casa Latinoamericana de Cultura, en Brasilia. Hablo de la obra del escultor Hugo Pistilli que dejó una gran impresión. Parece mentira que este frío hierro pueda llenarse de calor y sentimiento humano. El talento de Hugo Pistilli es multifacético, el trabajo con madera, mármol, bronce y también pinta. Hugo es un escultor de renombre universal” (Sergei Svistunov, en el periódico Pravda, de Moscú, 1991); “Movimiento y espacio, esos son los dos polos del arte de Pistilli. El artista transforma su varilla de duro hierro en ágiles diseños, muchas veces altamente líricos” (Livio Abramo, 1986)
Con justicia es conocido con el apelativote “Poeta del Metal”, con el que lo bautizara José-Luís Appleyard.

 

HUGO RODRIGUEZ-ALCALA
Ensayista, poeta, narrador y crítico literario nacido en Asunción en 1917. Doctorado en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Nacional (Asunción, 1943) y en Filosofía y Letras por la Universidad de Wisconsin (Madison, 1953), residió en Estados Unidos (de Norteamérica) durante casi cuatro décadas ejerciendo la cátedra de literatura en varias universidades. Fundador y primer director del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de California, Riverside, volvió a su ciudad natal en 1982 --después de jubilarse de dicha universidad-- donde dirige el Taller Literario Cuento Breve desde 1983 y donde colabora regularmente en diversas revistas especializadas y suplementos literarios locales y extranjeros. De prolífica labor crítica, Hugo Rodríguez-Alcalá tiene en su haber unos cincuenta libros publicados. Es autor de numerosos ensayos y libros de crítica, como también de varios poemarios y colecciones de cuentos. De su producción crítica y ensayística sobresalen: El arte de Juan Rulfo (1965), Sugestión e Ilusión (1967), Historia de la literatura paraguaya (1970), Narrativa hispanoamericana (1973) y Ricardo Güiraldes: apología y detracción (1986). Sus obras narrativas incluyen Relatos del Norte y del Sur (1983) y El Ojo del Bosque: Historias de Gente Varia / Historias de Soldados (1985). En poesía ha publicado, entre otros, los poemarios El canto del aljibe (1973), El portón invisible (1983) y Terror bajo la luna (1983). También fue redactor en jefe de las Commemorative Series de la Universidad de California, miembro del consejo editorial de importantes revistas literarias (Hispanic Review, Revista Iberoamericana, Hispanic Journal y otras).

 

IGNACIO NUÑEZ SOLER.
Artista plástico. Nació en Asunción el 31 de julio de 189.
Nuñez Soler, desde temprana edad, fue fervoroso sindicalista, defensor de la causa obrera y no incursionaba aún en la plástica, salvo el manejo de brocha gorda de los blanqueos a cal. Hasta que le llego el tiempo de volar con su arte pintando los decorados que utilizaba en los montajes teatrales el gran Julio Correa, el creador y afianzador del teatro guaraní. Desde allí evoluciona hacia un lenguaje de gran validez estética, evocador de la evolución edilicia y de las costumbres de la capital paraguaya. Residencias y plazas, el Mercado “Guazu”, las “burreras”, la Plaza “Uruguaya” y sus rincones, las funciones patronales y otras estampas folklóricas no escaparan de su ojo de artista y de su pincel testimonial.
“La pintura de don Ignacio se constituye en un documento narrativo y minucioso de ese viejo carácter de la ciudad de Asunción de la primera mitad del siglo, irremisiblemente condenado por el desorden de una modernización súbita y refleja. Estos complejos elementos hacen de la obra de Nuñez Soler un caso único dentro del panorama de nuestra plástica; sus innumerables cuadros no deben ser considerados sólo por sus indiscutibles valores estéticos, sino como un fresco de gran parte de la historia del Paraguay que no ha sido recordada estéticamente, que nunca fue relatada ni pintada..”
Desde 1931 y por más de medio siglo, Nuñez Soler estuvo presente en innumerables exposiciones, individuales y colecitas, y más allá del Paraguay en las Bienales de Sao Paulo, Brasil, figurando sus obras en importantes museos de Argentina, Brasil, Uruguay, España, Estados Unidos de Norteamérica y Alemania.

 

JOSÉ ASUNCIÓN FLORES
El mas grande de los músicos populares del Paraguay. Nació en Asunción el 27 de agosto de 1904. Algunos de sus biógrafos dan cuenta de su aficción por la música la heredó de su padre, el guitarrista Juan Volta. El propio maestro Flores refiere que su historia musical empezó por robar pan de un negocio cerca de la parroquia San Roque que lo llevo a parar a la comisaría y como castigo entró en carácter de aprendiz en la banda de música de la policía, escuela de los mejores talentos de una generación de oro dentro de la música popular paraguaya.
Su primera composición fue , una alegre polca dedicada a su padrino “Manuel Gondra”. Experimentando sobre una alegre canción popular “Maera pa reikuaasé”, logró llegar al genero de la Guarania, ritmo que convierte al Paraguay en uno de los pocos países del planeta que tiene música propia cuyo autor se conoce.
La primera composición sin letra en “Jejui”. El mismo Flores dirá, andando el tiempo, que “La Guarania es de mi pueblo, fue escrita para y por mi pueblo”.
En 1928 conoció al poeta Manuel Ortiz Guerrero quien seria el autor de los versos de sus mas famosas obras e influiría de manera decisiva en la vida personal del músico.
Un año después recibió de manos del presidente de la República Argentina el premio de mejor instrumentalista del certamen internacional de bandas realizado en Buenos Aires.
En 1932 se alisto en defensa de su patria y combatió en el frente de la batalla de la guerra del chaco contra Bolivia.
Preocupado permanentemente por la suerte de los desposeidos, abrazo la causa del comunismo afiliándose al partido comunista paraguayo del cual fue uno de los principales dirigentes, en el exilio. Vivió en Buenos Aires, hacia la mitad de los años 30, ocasión en la que formó una agrupación propia, la “ Orquesta Ortiz Guerrero” con la cual, en 1903, grabaría un disco absolutamente antológico que contiene obras suyas y de otros compañeros compositores.
En 1936 cuando el triunfo de la revolución del 17 de febrero, regresó al país y fue designado director de la Orquesta Folklórica Guaraní. Se desempeño así mismo como maestro de la escuela de Enseñanza Primaria Musical.
Por avatares políticos volvió al exilio en la Argentina, mientras tanto sus guaranias alcanzaban gran popularidad y en este marco, “India” con letra inicial de Rigoberto Fontao Meza y luego con la definitiva de Ortiz Guerrero, se convertiría en la “Canción Nacional” por decreto del año 1944.
En 1949 rechazó la condecoración “ Orden Nacional del Merito” en protesta contra el asesinato de un joven estudiante Mariano Roque Alonso. Este hecho le valió, bajo el mote de “traidor a la patria”, la imposibilidad absoluta de volver al país durante la dictadura de Alfredo Stroessner. El ingreso se le negó incluso cuando ya muy enfermo y en los últimos años de su vida pidió retornar y establecerse en un pequeño rancho conun camastro y su piano, a orillas del rio Aquidaban Nigui; Flores pretendia escribir su último gran poema sinfónico sobre los textos de “La Noche Antes” de Martín Goycochea Menendez.
Fue designado miembro del Consejo Mundial de la Paz y, en tal carácter , realizó numerosos viajes a la unión soviética. Estas ocasiones fueron aprovechadas para realizar presentaciones y grabaciones de sus obras.
En 1954 comenzó la “Jerarquización de la Guarania” a partir del trabajo sinfónico sobre sus principales obras ya escritas creando sus celebres poemas sinfónicos. El fruto de esta experiencia fue expuesto en conciertos en Buenos Aires y Rosario (Argentina).
Hacia finales de la década del 60 viajó nuevamente a la unión soviética y con la orquesta y el coro de la Radio y Televisión de Moscú grabo “Maria de La Paz”, “Pyharé pyte” (“Noche Profunda”), ambos poemas sinfónicos y la pieza para ballet, sobre ritmos indígenas “Ñanderuvusu” (“Nuestro Padre Creador”, en el génesis de los guaraníes).
En 1969 se llevaron a cabo en Moscú nuevas presentaciones y grabaciones de sus composiciones, esta vez sus “ guaranias sinfónicas”, con orquesta y coro dirigido por el maestro Yuri Aranovich, uno de los mas prestigiosos directores de la unión soviética.
Entre sus obras principales se encuentran, las guaranias “ Arribeño resay”, “Ñasaindype”, “India”, “Kerasy”, “Buenos Aires, salud ”, “Ka´aty”, “Panambi Verá”, “Nde ratypykua”, y “Paraguaype”, “Nde rendape aju”, “Guyrau” y “Ñemity”;las piezas instrumentales “Mburicao”, “Obrerito”, “Ahendú nde sapukai”, “Gallito cantor” , “Choli” y “Manuel Gondra” y las maravillosas acuarelas populares “Musiqueada che amape” y “Punta Carapame Serrato ndive”.

 

JOSÉ-LUIS APPLEYARD
Asunción, 1927
Poeta, narrador, periodista y dramaturgo nacido en Asunciò. Egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, se desempeñó como abogado durante unos diez años antes de abandonar la profesión para dedicarse casi exclusivamente al periodismo y a la creación literaria. Destacado miembro de la promoción de 1950, integró la Academia Universitaria del Paraguay, bajo el padrinazgo y estímulo del Padre César Alonso de las Heras. Appleyard se ha distinguido especialmente por su producción poética que incluye, entre otros títulos, los poemarios Entonces era siempre (1963), su primer libro, El sauce permanece (1965), Así es mi Nochebuena (1978), Tomado de la mano (1981), El labio y la palabra (1982) y Solamente los años (1983). En 1961 ganó el Premio Municipal de Teatro con Aquel 1811, drama poético sobre la independencia de su país. Aunque ha escrito otras varias piezas breves, casi toda su producción teatral permanece inédita. En narrativa, es autor de una novela: Imágenes sin tierra (1965) y de dos colecciones de monólogos: Los Monólogos (1971) y La voz que nos hablamos (1983). De más reciente publicación son Las palabras secretas (poemario, 1988) y Desde el tiempo que vivo (1993), serie de sesenta breves relatos poéticos en torno a los sucesos más significativos del segundo milenio de la Era Cristiana, libro galardonado con el Premio Municipal de Literatura 1994.

 

JOSÉ MARÍA GOMEZ SANJURJO
Poeta, narrador y ensayista nacido en Asunción en 1930. Perteneciente a la llamada promoción del 50, miembro y presidente (en varios períodos) de la Academia Universitaria del Paraguay, Gómez Sanjurjo tiene obras publicadas en Poesía (1953), poemario colectivo (con José-Luis Appleyard, Ramiro Domínguez y Ricardo Mazó) como también en revistas y antologías nacionales y extranjeras. Su producción poética incluye, además, Poemas (1978) y Otros poemas y una elegía (1979). En narrativa, es autor de El español del almacén (1987), novela galardonada con el Premio Minorca

 

JOSÉ MARÍA RIVAROLA MATTO
(Asunción, 1917).
Dramaturgo, narrador, ensayista y periodista que naciò en Asunción en 1917. Colaborador ocasional, desde hace muchos años, en varios periódicos de la prensa local, José María Rivarola Matto es autor, en narrativa, de una novela: Follaje en los ojos (1952) --obra que capta la angustiosa realidad de la vida en los obrajes del Alto Paraná-- y de una pequeña colección de cuentos: Mi pariente el cocotero (1974). De su producción teatral se destacan, especialmente, El fin de Chipí González (1965; comedia estrenada en Asunción en 1956) y las obras de teatro: La cabra y la flor, premiada en 1965 en el concurso teatral de Radio Cáritas, La encrucijada del Espíritu Santo (1972), también galardonada en 1972, y Tres obras y una promesa (1983), antología teatral que reúne tres piezas: El fin de Chipí González, La calma y la flor y Su señoría tiene miedo. Ha publicado además ensayos como Hipótesis física del tiempo (1987), Reflexión sobre la violencia (1993) y La no existencia física del tiempo (1994), para dar sólo algunos títulos representativos.

 

JOSEFINA PLÁ.
Periodista, escritora, y artista plástica nacida en España en 1903.
En 1924 conoció a en Villajoyosa, Alicante, al artista paraguayo Andrés Campos Cervera (Julián de la Herrería), con quien casó dos años después.
En 1926 llegó al Paraguay y se estableció en Asunción. De es mismo año datan sus primeras incursiones en el ambiente artístico de la que sería su patria de adopción, pues presentó sus escritos en la revista “Juventud”, vocero de la generación de escritores del postmodernismo paraguayo. Desde ese tiempo y hasta 1938 viajó dos veces más a España, junto a su esposo y, entretanto, colaboró diversos periódicos y revistas del Paraguay con poemas, artículos y otros textos literarios.
Su marido falleció en 1937. A su regreso al Paraguay un año después, se convirtió en una de las figuras mas representativas del movimiento literario renovador, especialmente en poesía, que junto con ella encabezó Hérib Campos Cervera, sobrino carnal de su marido. Desde entonces realizó una intensa tarea como periodista, escritora y artista plástica, que se extendió hasta el final de sus días.
Su obra abarca el campo de la creación literaria –más de cuarenta títulos en poesía, narrativa y teatro-, la historia social y cultural del Paraguay, la cerámica, la pintura y la crítica, por lo cual con justicia es considerada como el más alto, fundamental e insustituible referente en materia cultural en el Paraguay en el presente siglo.
A lo largo de su vida recibió una serie de premios, galardones y nominaciones. Enumerarla en su totalidad sería abrumador. Destacan, sin embargo, la condición de Dama de Honor de la Orden de Isabel La Católica (1977); la de miembro de la Academia Internacional de Cerámica con sede en Ginebra, Suiza; la de miembro fundadora del PEN Club Paraguayo; el trofeo “Ollantay” a la investigación teatral, de Venezuela (1984); la de “Mujer paraguaya del año” (1977); la medalla del Bicentenario de los Estados Unidos de América (1976); la condición de Consejera del Viceministro de Cultura del Paraguay ; la “Orden Nacional al Mérito” en el grado de Comendador, del gobierno paraguayo (1994); el galardón por su defensa de los derechos humanos, otorgado por la Sociedad Internacional de Juristas; la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España (1995), la Medalla Johann Gottfried von Herder; la de miembro de las Academias Paraguayas de la Lengua, de la Historia Paraguaya y de la Historia Española; la de finalista en el concurso de méritos para el Premio “Príncipe de Asturias” (1981); la de su postulación para el “Premio Cervantes” –máximo galardón a las letras hispanas- en los años 1989 y 1994; la “Ciudadanía Honoraria” conferida por el Parlamento Paraguayo en 1998, entre otras.
Su obra poética incluye “El precio de los sueños” (1934), “La raíz y la aurora” (1960), “Rostros en el agua” (1965), “Invención de la muerte” (1965), “Satélites oscuros” (1966) “El polvo enamorado” (1968), “Luz negra” (1975), “Tiempo y tiniebla” (1982), “Cambiar sueños por sombras” (1984), “La nave del olvido” (1985) “De la imposible ausente” (1996).
Su creación en materia narrativa incluye la novela “Alguien muere en San Onofre de Cuaremi” (1984), y los libros de cuentos “La mano en la tierra” (1963), “El espejo y el canasto” (1981), “La pierna de Severina” (1983), “Maravillas de unas villas – Cuentos infantiles” (1988), “La muralla robada” (1989).
Su producción dramática abarca desde 1927 hasta 1974, “Victima propiciatoria”, “Episodios chaqueños” con Roque Centurión Miranda (RCM), “Porasy” (libreto de ópera con música de Otakar Platil), “Desheredado” (con RCM), “Pater familias” (con RCM), “Maria Inmaculada” (con RCM), “Don Quijote y los Galeotes”, “El hombre en la cruz”, “El empleo”, “Alcestes”, “Hermano Francisco”, entre otras.
Algunas de sus obras sobre historia cultural y social del Paraguay incluye los títulos siguiente: “La cultura paraguay y el libro”, “Literatura paraguaya del Siglo XX”, “Apuntes para una historia de la cultura paraguaya”, “El Templo de Yaguarón”, “El barroco Hispano Guaraní”, “Las artesanías en el Paraguay”, “Cuatro siglos de teatro en el Paraguay”, “Españoles en la cultura del Paraguay”, “La mujer en la plástica paraguaya”, “Ñandutí”, “Arte actual en el Paraguay”.
Fue fundadora, a inicios de los años ’50, junto al brasileño Joao Rossi y Olga Blinder, del “Grupo Arte Nuevo”, nervio motor de la más rotunda innovación en las artes plásticas del Paraguay.

 

JULIO CORREA
Poeta y autor teatral nacido en 1890 en Asunciòn. Considerado el dramaturgo nacional más importante y durante mucho tiempo la figura de mayor influencia en el escenario teatral paraguayo, Correa fue también uno de los fundadores del teatro en guaraní, al que aportó obras con temas de la guerra del Chaco y al que enriqueció con la inclusión de personajes campesinos en papeles de relativa importancia y significación. Su obra poética publicada incluye Cuerpo y alma (1945) y Obra poética (aparecida póstumamente en 1983). De su copiosa producción teatral --cerca de una veinte piezas--, cuatro muy conocidas son: Sandía yvyguy, Guerra ayá, Terejó yevy fréntepe y Pleito riré, todas en guaraní.

 

LUIS ALBERTO DEL PARANÁ.
Cantor y compositor popular. Nació en Altos el 21 de junio de 1926. Su verdadero nombre es Luís Osmer Meza. En 1940 ingresó al ”Batallón de Exploradores Rojas Silva” del colegio “Salesianito” , que dirigía el sacerdote Ernesto Pérez Acosta (”Paí” Pérez), grupo con el cual tuvo su primer contacto con la música.
Su debut en el canto popular lo realizó en 1943, al resultar vencedor en un concurso de canto en el Cine Rex. Contaba 17 años de edad. Más tarde formó parte del célebre “Trío Los Guaireños” , liderado por Gumersindo Ayala Aquino, con el que participó en su primera gira de actuaciones por Sur y Centroamérica.
Este trío se disolvió en México y Paraná creó, con el concurso del arpista Digno García y Humberto Barúa el “Trío Los Paraguayos”, con el que estableció en Perú hasta 1952.
Regreso al país y reorganizó, junto a García y a Agustín Barboza el “Trío Los Paraguayos”, obteniendo apoyo económico y pasaporte diplomático proveídos por el gobierno del Sr. Federico Chávez, con objetivo de difundir la música paraguaya en el mundo.
En 1953 viajó a Europa con el trío, donde permaneció por más de dos décadas. Disuelta esta agrupación, continuo trabajando con “Los Paraguayos”, con diferentes integrantes, en una cadena de sucesos jamás alcanzada por artista paraguayo alguno. Integró a su conjunto a su hermano Reinaldo Meza.
A lo largo de su carrera grabó mas de quinientas canciones y batió numerosos records de venta, presentándose ante altos dignatarios, pontífices, gobernantes y monarcas. Grabó más de cien discos. En la década de los años ´60 se presentó en el celebérrimo Festival de San Remo, Italia, en la televisión norteamericana y en giras de conciertos por Europa Oriental y Medio Oriente, y participó en el film “La Burrerita de Ypacarai” del argentino Armando Bó.
Dotado de un voz bella en grado superlativo –para muchos es el más grande cantor popular de la historia de la música paraguaya-, de una arrollada simpatía personal y de una innata calidad escénica, lograba enardecer al público.
Como compositor, es autor de polcas, guaranias, cha cha chás, mambos, boleros y canciones tales como “Mi guitarra y mi voz”, “Caballito blanco”, “Caramba, caramba”, “Compañera”, “Eres tú”, “¿Adonde vas, niño?”, “No se si volverás”, “A mi tierra”, “Jamaica”, “Farah Diba”, “ Soy vagabundo”, “Me siento feliz”, “La le le”, “Ya no me importa”, “Atenas”, Tomando tomando”, “Ven Rosita ven”, “Acuarela paraguaya”, “Bajo el cielo del Paraguay”, “Perdí la razón”, “María la guerrillera”, “Un mensaje”, “Llama en el cuerpo”, “El sol de España”, “Una canción para Marta”, “La enramada”, “Pirata”, “Madrugando”, “Sa sa sa”, “Gina”, “Princesa Soraya”, “Buque Guaraní”, “Río rebelde”, entre otras.
Falleció en Londres, Inglaterra, el 15 de septiembre de 197. La repatriación de sus restos, realizada de manera inmediata, fue acompañada por un nunca antes visto sentimiento de duelo nacional por la partida de un artista popular. Póstumamente se le otorgó la condecoración de la Orden Nacional del Mérito en el grado de Comendador.

 

MANUEL ORTIZ GUERRERO
Eximio poeta en español y guaraní. Nació en la ciudad de Villarrica del Espíritu Santo, el 16 de julio de 1897. Realizo sus primeros estudios en una escuela en Villarrica, destacándose en su niñez por su contracción a las faenas escolares. Tímido y retraído, era afectuoso y afectado a la soledad. En el colegio nacional de Villarrica se destaco como recitador y, por entonces, sus compañeros comenzaron a llamarle con el apodo que lo inmortalizaría Manú. En Asunción fue alumno del colegio nacional del la capital, era considerado poeta y guía de toda una generación.
Publicó sus primeros poemas en la “revista del centro estudiantil”, luego de lo cual, periódicos capitalinos le abrieron las puertas.
Una de sus obras mas consagradas, el bellísimo poema “Loca” apareció en la revista “letras” .
Otros poemas resumen un inexcusable sabor romántico: “Raída Poty”, “Guarán-i”, “La sortija”, “Diana de Gloria”. Escribió indistintamente en español y en guaraní, si bien en esta ultima lengua logró resultados admirables, sobre todo en los bellísimos poemas que sirven de texto a las guaránias mas importantes del maestro José Asunción Flores “Panambi Verá”, “Nde rendape aju”, “Kerasy” y “Paraguaype”. En su libro “La poesía paraguaya- Historia de una incognita” escribe el critico e intelectual brasileño Waltwe Wey: “ Ortiz Guerrero personifico el heroísmo de ser intelectual en Paraguay sin editores, todavía, el de tener que vivir exclusivamente del arte , ya que no sabia hacer otra cosa que poetizar y tocar guitarra. Fue el poeta y el tipógrafo de sus poesías.

 

MARIO ANÍBAL FERREIRO SANABRIA.
Nació en Asunción, Paraguay, el 30 de mayo de 1959. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Cristo Rey, y su formación universitaria en las Facultades de Arquitectura y de Lenguas de la Universidad Nacional de Asunción. Cursó y aprobó cursos superiores de inglés en las Universidades de Tulane, New Orleans y Wichita State University del Estado de Kansas, en los EEUU.
Se inició en radio y prensa escrita en el año 1979. Un año después lo hizo en la televisión, como columnista de programas de Canal 9. Ferreiro ha trabajado en varias estaciones de Frecuencia Modulada y de Amplitud Modulada asi como en canales de televisión, abarcando campos relacionados a la cultura, la política, artes y espectáculos, entretenimientos y reportajes especiales.
En el desarrollo de dicha tarea Ferreiro ha ganado varios premios, incluyendo el Paraná de Oro, así como la obtención de varias Menciones de Honor en concursos literarios locales.
También se desempeñó a principios de los años ‘90 como profesor de la cátedra Radio y Periodismo en la Escuela Municipal de Locución y fue invitado por el Departamento de Estado de los EEUU a una pasantía en canales de televisión de ese país.
En 2 años Mario Ferreiro, en coincidencia con sus 50 años de vida, cumplirá 30 años de presencia en los medios de comunicación del Paraguay.

 

MARIO HALLEY MORA
Dramaturgo, narrador y poeta nacido en CoronelOviedo en 1926. Jefe de Redacción del diario Patria durante la dictadura de Stroessner, libretista de radio en los años cincuenta y guionista (con el seudónimo de Alex) de las primeras historietas paraguayas en guaraní o bilingües, Mario Halley Mora es autor de más de quince obras teatrales publicadas y de casi cincuenta piezas estrenadas, es el dramaturgo paraguayo más prolífico del siglo. De su abundante producción dramática sobresalen En busca de María (1956), su primera pieza, Testigo falso; El juego del tiempo (1986) y los dos volúmenes de Teatro Paraguayo que reúnen sus seis obras más conocidas, entre las que están Magdalena Servín, Interrogante y Un rostro para Ana (1971-1975). Sus obras teatrales más recientes son: Ramona Quebranto (versión teatral de la novela del mismo nombre, de Margot Ayala de Michelagnoli) y la zarzuela Paraguaya Loma Tarumá, en yopará (guaraní-castellano), con música de Florentín Giménez. Su producción narrativa incluye novelas y cuentos. Algunos títulos representativos son: La quema de Judas (1965) --novela premiada ese mismo año en el concurso de novelas del periódico La Tribuna--, Los hombres de Celina (1981), Cuentos, microcuentos y anticuentos (1987), Memoria Adentro (1989), Amor de Invierno (1992), Manuscrito Alucinado (1993; Premio El Lector) y Ocho Mujeres y los Demás (1994), mencionada por la revista VISION como la novela más leída del año. Es además autor de un poemario: Piel adentro (1967).

 

MAURICIO CARDOZO OCAMPO.
Compositor y ejecutante musical. Nació en Ybycuí el 14 de mayo de 1907, referente principal de la denominada “generación de oro” de la música popular paraguaya y riguroso estudioso del folklore del Paraguay, inició su formación musical con el flautista Eloy Martín Pérez, en su pueblo natal. Continuó sus estudios con Juan J. Rojas y los primeros instrumentos que ejecutó fueron la flauta y la guitarra.
Ya en Asunción, se incorporó a la Banda de Policía de la Capital, trabajando bajo la dirección de los maestros Nicolino Pellegrini y Salvador Déntice.
Realizó giras artísticas por países y ciudades del cono sur sudamericano, recalando finalmente en Buenos Aires, donde fijo residencia y continuó sus estudios con los destacados maestros de armonía, composición e instrumentación Isidro Maistegui y Bilardo Gilardi. Con el folklórogo argentino Juan Alfonso Carrizo inicio sus estudios sobre la ciencia del folklore.
En sus tiempos de conspiración militar conoció a Eladio Martínez-, con quien integró el dúo “Martínez-Cardozo” el cual grabó una apreciable cantidad de discos para el sello Odeón de Buenos Aires y realizo innumerables presentaciones en teatros, radioemisoras y centros culturales.
Finalizada la guerra, se funda en Buenos Aires el Circulo Paraguayo del cual “Martínez-Cardozo” son activos integrantes y, poco después, Cardozo Ocampo inicia al frente del conjunto folklórico “Ñande roga”, un fundamental labor musical que desembocará, andando el tiempo, en la fundación de la “Agrupación Folklórica Guaraní” y luego del “Club folklórico Rincón Guaraní”
Escribió y dirigió ciclos radiofónicos sobre músicas y culturas paraguayas por Radio Argentina de Buenos Aires (entre 1948 y 1952).
Fue el creador de la “Banda Ocara” (1954-1957), en Asunción. Realizó ciclos de conciertos de música paraguaya al frente de la Orquesta Estable de L.R.1 Radio Splendid en la capital porteña , por dos temporadas (1961-1962) . Fue Profesor de Folklore del Instituto de Bellas Artes Romaro, de Buenos Aires, entre 1959 y 1965.
Cuando su regreso definitivo al Paraguay encaró la formación del “Conjunto Folklórico Perú Rimá”, cuya tarea en la jerarquización de la música paraguaya, por la calidad y el rigor artístico y estético impresos a su trabajo, es vastamente reconocida.
Se dedicó fundamentalmente a la composición de música de inspiración folklórica sobre ritmos paraguayos. Su obra, de gran valor, se destaca por la captación del sentir popular del hombre de campo y, al mismo tiempo, por la delicadeza en el tratamiento melódico y armónico en, lo cual para el Maestro, según su propia expresión, “era cuestión de honor musical”.
Entre sus más de trescientas composiciones destacan “Galopera”(tiene mérito de figura entre las tres obras más difundidas de la historia de la música paraguaya), “Pueblo Ybycui”, “Las siete cabrillas”, “Añoranza”, “Mi destino”, “Paraguaya linda”, “Guavirá poty”, “Che morenami”, “Regalo de amor”, “Ondina del Plata”, “Canto a Itacurubi”, “Morena”, “Rincón guaraní”, “ Se que te perdí”, “Amambay”, “Estrellita”, “Que linda es mi bandera”, “Carreta campesina”, “San Baltasar”, “Cambá la mercé”, “Chokokue kera yvoty”, “Mombyry guive”, “Chokokue purahei”, “Yo soy purahei”, “Josefina”, “Mansú resay”, “Mi amor guaraní”, “Corazón”, “Arroyito del sendero”, “Volverás a soñar”, “Solita estoy”, “Soledad”, “Mi retorno” y “En una noche azul”, por citar las mas representativas.
Es asimismo, el autor de los libros “Mis bodas de Oro con el folklore – Memorias de un pychai” y “Mundo folklórico paraguayo” (en tres tomos).
Falleció en Buenos Aires, Argentina, el 5 de mayo de 1982.

 

OSCAR FERREIRO
(Pilar, 1921).
Poeta y ensayista que naciò en 1921 en la ciudad de Pilar.
Aunque agrimensor de profesión, Ferreiro es uno de los representantes más importantes de la poesía vanguardista en el Paraguay. Destacado miembro de la llamada generación del 40 --su estrella polar (según Charles Richard Carlisle en Beyond the Rivers, antología de la poesía paraguaya del siglo XX, 1977)--, esposo y yerno de dos conocidas escritoras (Ana Iris Chaves de Ferreiro y Concepción L. de Chaves, respectivamente), este poeta surrealista, traductor de algunos clásicos franceses (como Nerval y Rimbaud), ha incursionado también en el campo de la antropología llevado por sus intereses etnográficos en los pueblos aborígenes aún existentes en su país. Además de su copiosa producción poética de vanguardia, Oscar Ferreiro es autor de varios compuestos (nombre dado en Paraguay a algunos poemas narrativos transmitidos oralmente y relacionados con los romances españoles tradicionales), lo más valioso de su lírica, según Hugo Rodríguez Alcalá. Su producción poética incluye, entre otros títulos, Poemoides (1977), Antología (1982) y El Gallo de la Alquería y Otros Compuestos (1987). En 1992 apareció El gran poeta paraguayo Oscar Ferreiro, una pequeña edición antológica de su poesía hecha por Elva Noguera de Vera y Francisca Fernández Augusto.

 

RAFAEL BARRETT
Periodista, narrador y ensayista. Aunque español de nacimiento, Rafael Barrett está vinculado a las letras paraguayas desde su llegada a Asunción en 1905. Con Viriato Díaz Pérez, Martín de Goycoechea Menéndez y José Rodríguez Alcalá, integró un pequeño grupo de intelectuales extranjeros que se destacaron de manera significativa en el ambiente literario nacional de principios de siglo. Precursor de la literatura paraguaya actual y el escritor extranjero más prominente de entonces, describió y denunció en sus obras las injusticias sociales, la desesperación y el sufrimiento prevalecientes en esos años. Sus narraciones y ensayos ofrecen una visión del Paraguay muy diferente a la proyectada en las exaltadas páginas de Martín de Goycoechea Menéndez o en los escritos de la mayoría de los integrantes de la promoción de 1900, reivindicadores casi todos de los héroes y de las glorias nacionales pasadas. De sus muchas obras, varias publicadas póstumamente, se destacan en particular: El dolor paraguayo (1909), Lo que son los yerbales (1910), Cuentos breves (1911), Al margen; estudios literarios (1912) y Diálogos, conversaciones y otros escritos (1918). Sus Obras Completas se publicaron en Buenos Aires en 1943. En 1990 aparecieron sus Obras Completas (en cuatro volúmenes) en Asunción (edición a cargo de Miguel Angel Fernández).

 

 

 

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