Paraguay

tierra del agua,

alma guaraní

 
 
 
 

 

Turismo

 

 

 

 

Artesanías
La artesanía tradicional del Paraguay es; variada, rica en su historia, apreciada por los turistas e incorporada a la moda y costumbres de uso de la población en general.
Muchas de ellas  son exportadas con éxito como ser: camisas y ropas de aho poi, joyas en filigrana , artículos hechos con ñandutí,  encaje yú y cuero, entre otros.

 

 

 

Tipos de Artesanía
 
Tejidos
Los primeros artesanos fueron indígenas que trabajaban el algodón en telares horizontales. Actualmente se utiliza una variedad interesante de tejidos para la confección de diferentes prendas. 
En algodón existe un bordado de gran delicadeza llamado AO’POI que significa en guaraní “ropa fina”.  El lugar mas importante de producción es Yatai’ty en el Departamento de Guaira, donde también se dice que nació. Los bordados suelen representar  formas vegetales y los más utilizados son “Ysypo Isy” (isla de juncos), el “Avatí Poty” (flor de maíz). 
En  Ao’Po’i se realizan prendas tales como camisas, vestidos, manteles y toallas entre otros. Sólo para dar una idea del trabajo que llevan esos tejidos se puede señalar que la elaboración de un mantel de dos metros tarda, más de un mes de intensa labor.

 

 

También en algodón, pero con hilos más gruesos, se elabora el tejido de Aó Poivy.  Los lugares de producción mas conocidos son Carepegua, Itagúa y San Miguel. 

 

La Leyenda del Ñandutí
Esta historia, solo los ancianos la saben, cuenta que en la tribu guaraní había un joven llamado Ñandú Guazú, enamorado de la bella Sapurú, doncella que prometió casarse con el hombre que deje a sus pies el presente más raro y valioso.
Ñandú inició una búsqueda desesperada del obsequio planteado y llegó a lo más profundo del bosque. Cansado y sin nada capaz de satisfacer las pretensiones de Sapurú, se quedó dormido al cobijo de un árbol muerto.

Al día siguiente, al levantar la mirada observó la más encantadora obra de la naturaleza que jamás haya visto. Un tejido blanco, brillante, empapado en rocío, lleno de reflejos, hecho con dibujos de una perfección celestial: un manto para Sapurú, un regalo insuperable.
Cuando el joven alarga sus manos, el tejido se deshace en una baba pegajosa e informe. Es un hechizo, una quimera, un imposible, “…jamás podré tener a la bella Sapurú…”, se lamenta, lágrimas de rabia ruedan por su rostro. Una vez en su aldea, duerme, sueña y grita. Su acongojada madre lo despierta y juntos, a la orilla del río, con la mirada perdida, Ñandú relató lo sucedido: la travesía, el claro en el monte y la joya de aquel tejido.
La madre lo levanta y simplemente dice: “…llévame a ese lugar…”. Allí observa con detenimiento y no se arriesga a tocar la tela. Sabe que el mínimo roce la destruirá, se limita a mirar el constante movimiento de la pequeña araña, su creadora.
Sus idas y vueltas. Su colgarse y descolgarse continuo, casi sin pausas.
Mientras Ñandú duerme, la madre sigue los pasos de la araña y comienza a tejer un manto a imagen y semejanza del que tiene ante sus ojos. Lo teje con sus propias canas, lo teje con amor. Sabe que hará feliz a su hijo.
Cuando Ñandú despierta, su madre descubre ante sus ojos el manto tejido con sus canas.
El sorprendido joven mira la obra de su madre y el que está en las ramas: son idénticos. Con temor  toma entre sus manos  la suavísima urdimbre, mientras la madre le cuenta como lo ha hecho.
Así Ñandú conquistó a Sapurú y desde entonces sus descendientes mantienen vivo el recuerdo del amor de madre a través del Ñandutí.

 

 

 

El Ñandutí, encaje de artesanía popular que simula la tela de araña. Es muy apreciado por su belleza, delicadeza y colorido.  Posiblemente proviene de los encajes de Tenerife traídos de España y que posteriormente fueron intervenidos por los nativos.
Las formas, colores y motivos ornamentales que inspiran al ñandutí son muchos y van desde las flores y animales autóctonos hasta los elementos de la vida cotidiana
Este bordado es utilizado por su extrema delicadeza y belleza en vestidos de novias, mantillas, abanicos y manteles.  El lugar principal de producción es Itaugúa , distante de Asunción a unos 30 km.

 

 

 

La Lana, es muy utilizada en piezas artesanales producida en pueblos tales como San Miguel, Carapeguá y otros.  Con ella se realizan ponchos de lana gruesa y de lana fina, chales, mantas y hamacas.
El Cuero, se trabaja de modo artesanal desde la época de las misiones en sitios como Atýra, Caacupe, Tobatí, Concepción y otros, se producen portafolios, billeteras, carteras, así como, posa fuentes, porta lápices y otros.

 

 

 

Los trabajos en Madera son muy populares y extendidos desde la época de los Franciscanos y los Jesuíticas.  Se pueden encontrar todo tipo de figuras: animales, tallas religiosas, guampas para el tereré e instrumentos musicales (arpas y guitarras).  Los centros de producción son muy variables dependiendo de los objetos producidos.
También resaltan las obras de los "santeros" (escultores de íconos en maderas que se nutren en la rica tradición jesuítica) y los instrumentos musicales (guitarras y arpas) elaborados con maderas nativas y son muy apreciados en todo el mundo.
En la Orfebrería, se destaca la FILIGRANA. Con hilos de oro o plata unidos u soldados con mucha perfección y delicadeza se producen joyas muy originales.

 

   

 

Su secreto de fabricación fue transmitido de generación en generación desde la colonia. Actualmente se  complementan las joyas con perlas y piedras semi-preciosas. 
En los centros comerciales de Asunción y en la ciudad de Luque de donde es originaria esta artesanía, se encuentran las joyerías que fabrican bellos aros, pulseras, collares y prendedores, así como también, lapiceras, guampas y bombillas.
La Cestería,  es una de  las artesanías en la que también se destacaban los guaraníes.
Elaboraban con juncos y cañas como materia prima, esteras, canastos, etc.
La artesanía indígena se desarrolla en la extensa e indómita región chaqueña. Allí se realizan complejos tejidos utilizando  fibra de la "brome lácea karaguatá", con conocimientos y técnicas auténticamente celícolas.
También realizan tejidos en lana, básicamente, ponchos, mantas, bolsos y soportes de adornos plumarios (Macá - Nivaclé).
El Karanda´y es una planta originaria del Chaco. De ella derivan artesanías puramente indígenas, uno de las pocas conservadas frente al avance de la cultura hispánica. De sus hojas se gestan canastos, bolsos finos y sombreros que describen flores o estrellas.
Entre las zonas más representativas de elaboración se destacan la compañía Itapuamí de Luque, ubicada unos 7 kilómetros al noroeste del centro de la ciudad. También la ciudad de Limpio, en las afueras de Asunción que justamente lleva el sobrenombre de la “Capital del sombrero”.
Tallados en Piedra, en San Ignacio-Misiones, se realizan esculturas con  figuras de la naturaleza y de la mitología guaraní  reproducidas en piedra arenisca.
En la Barraca del Tañarendy se pueden hallar estas obras, así como también cincelados en cedro que dieron vida a figuras religiosas de pequeño y gran tamaño, del tipo naif.
 
La Guampa, artículo infaltable para el tereré.
Se producen de diferentes materiales como ser: cuerno de vaca, madera, metales.
Muchas  veces se convierten en artesanía personalizada.

 

 

 

En Cerámica, hay artesanos que se ha hecho internacionalmente famosos con sus figuras en barro. 
Fue la fusión del arte indígena con el hispano lo que dio lugar, a las formas mestizas actuales. Los productos elaborados van desde vasijas, platos, jarras, hasta hermosos pesebres (Belén) que forman parte de la importante festividad de la navidad. 

 

   

 

Existen numerosos escultores que retratan escenas de la vida cotidiana como son las mujeres lavando ropa, vendiendo chipa u  hombres tomando tereré.  Las localidades de producción más tradicionales son Areguá, Tobatí y Altos entre otros.
 

La Alfarería y sus artistas
La artesanía en barro, rojo y negro, es muy apreciada por los turistas.
La ciudad de Itá se convirtió en un símbolo artístico gracias a las obras de sus alfareros que han ganado premios latinoamericanos, por su creatividad y originalidad. Así, inspirados en elementos de la naturaleza, nacen piezas únicas en barro negro con formas de lunas, soles, árboles, animales, rostros, figuras humanas; desde las más sublimes imágenes cristianas hasta atrevidas obras representando escenas eróticas.
Hay dos artistas de la zona que se destacan nítidamente: Rosa Britez, quien con sus piezas “Sol y Luna” fue considerada la “Artista de América” en un concurso internacional. Hace 50 años que trabaja en esculturas en barro negro. A su vez,
Mercedes Servín, con sus obras en arcilla roja combinadas con hojas secas, logra esculturas en todos los tamaños representando la vida campestre paraguaya, creencias y representaciones humanas que son verdaderas estatuas en miniatura.

 

Artesanía Indigena
 
Nivaklés y Ayoreos
Asentados en los alrededores de Mariscal Estigarribia (a 600 km de Asunción), los indígenas Nivaklé y los Ayoreos fabrican piezas originales que llevan consigo toda la historia de sus antepasados. Realizan tallados en madera de palo santo, tapices y todo tipo de tejidos decorativos con fibra de karaguata. Sus obras son comercializadas en Asunción.

 

 

 

Mbya
La artesanía de algunas familias indígenas Mbya, afincados en las cercanías de San Ignacio, Misiones, se basan en el karanda´y y el tallado de la madera del timbó del cual salen reproducidos animalitos como las lechuzas, los armadillos y el jaguareté, elaborados con la técnica del quemado que hace el efecto y las veces del negro.

 

 

 

Pai Tavyterâ, Ava Guaraní y Ache
Trabajan en cestería como el guembepi, takuára, hoja de pindó, jata´i y fibras de karaguata. En cuanto a las tallas de madera las obras se realizan con el cedro y el timbó.

 

 

 

 

 

› arriba